febrero 2022

Las ganaderías asturianas, reconocidas por la Confederación de Asociaciones Frisona Española

Seis explotaciones ganaderas de la región están en la lista de las quince mejores del país por la morfología de sus frisonas y veintisiete entre las cien primeras Las vacas frisonas asturianas (ahora denominadas holsting) son las más guapas: las que tienen las mejores ubres, las mejores patas, la mejor estructura y capacidad, y la mejor estructura lechera. Así, al menos, lo reconoce la Confederación de Asociaciones de Frisona Española (Conafe) en la lista que ha elaborado con las 100 mejores explotaciones por calificación final en 2021. Una lista en la que aparecen cien explotaciones, de las que veintisiete son asturianas, seis de ellas entre las quince primeras. El primer puesto lo ocupa, con bastante holgura, la ganadería Badiola, de la localidad de Condres (Gozón), que tiene una puntuación de 87,61 de media para las 343 vacas calificadas. La Asturiana de Control Lechero (Ascol) explica que esta lista califica a las explotaciones que tienen al menos 17 reproductoras y que se trata de medir a las vacas por partes. Esas calificaciones van hasta una puntuación de 100 y la media en España está en torno a 77 o 78. La calificación divide a estos animales en varios tipos, dando una “R” a las regulares, que son las que están entre 69 y 74; una “I” de insuficiente a las que están en una puntuación por debajo de 69; una “B” de buenas a las que están entre 75 y 79; una “BB de más que buenas a las que van de 80 a 84; una “MB” de muy buenas a las que están entre 85 y 89; y, por último, una “E” de excelentes a las que están por encima de 90 puntos. Desde Ascol, entidad que preside José Emilio García Suárez, explican que esa buena calificación de las explotaciones asturianas “no es por casualidad”: “Asturias ha tenido siempre una tradición de tener buenas vacas, son como parte de la familia, hay una visión romántica”, dicen. Los resultados están ahí, teniendo 27 explotaciones entre las 100 mejores por su morfología en España por las 25 que tiene Galicia, a pesar de que son muchas más las explotaciones que hay en la región vecina. “Tenemos una cabaña ganadera envidiable y muy competitiva”, insisten desde Ascol. Algo que reivindican “en un momento difícil”: “Es un apoyo moral importante y da a entender el amor, la pasión y la dedicación a las vacas que tienen los ganaderos asturianos”, añaden. Esto supone trabajo, dedicación y también inversión. “Son generaciones y generaciones de usar la mejor genética; es caro, es costoso y es lento”, aseguran desde la Asturiana de Control Lechero, una cooperativa que cuenta con un centro de inseminación. “Tenemos tres toros que son número 1, la selección en Asturias se hace buscando animales bien formados, un 60% de los terneros registrados en Asturias son hijos de sementales de Ascol”. Todo ello hace que desde la cooperativa presuman de que “en Asturias se está exportando semen para 22 países”. Esta apuesta supone también un riesgo, puesto que esta genética no garantiza resultados y, además, no todo es genética. El trabajo posterior también tiene que estar a la altura: “Tienes que cumplir con la alimentación, el manejo y todo el resto de cosas”, señalan desde la cooperativa. Los resultados, de hecho, llegan después de “años trabajando y haciendo las cosas bien”. En definitiva, para Ascol las vacas de Asturias son “una de las cosas de las que nos podemos sentir orgullosos”. Además de Badiola, en el primer puesto, aparecen en la lista de Conafe las siguientes explotaciones: Casa Flora (4º.), Toño Patallo (8ª.), Casa Viña (10º.), Ganadería Cantina (12º.), Ganadería Manolero (13º.), El Pedregal (24º.), Ganadería Casa Venturo (27º.), Samasilva (31º.), Casa Coto (32º.), Ganadería Ventura (36º.), La Pienda (41º.), Llarriba (48º.), Ganadería Eloy (53º.), Casa Luis (55º.), Lucho (56º), Ganadería Nogal (57º.), Ganadería Casimira (61º.), Ganadería Fele (63º.), Ganadería Bernabé (72º.), Casa Peto (73º.), Los Abedules (76º.), Casa Ferreiro (85º.), La Soledad (87º.), Ganadería Baldomero (88º.), Casa Celedonio (90º.) y Ganadería Los Laureles (91º.). Manolero busca “armonía y funcionalidad” Para Manuel Fernández, propietario de la ganadería Manolero, de Mirallo de Arriba (Tineo), estar clasificado decimotercero de España de entre las alrededor de 11.500 ganaderías que hay es “un orgullo”: “Es una recompensa al trabajo hecho”, añade. Lo que buscan, explica Manuel Fernández, es “tener una vaca armónica, correcta, funcional, que no dé problemas”. Al final, Manuel Fernández tiene claro que “lo que cuenta aquí es la leche”, por lo que es importante que los animales tengan “buenas ubres” porque eso significa que serán “buenas productoras”. Pero hay más cosas, como “las patas”. Reconoce que no se esperaba estar “tan arriba”, aunque sí que confiaba en la labor que viene realizando. Para él, “Badiola es la referencia, otra historia, chapó por él, tiene un mérito increíble”, dice sobre el líder de la clasificación y referencia absoluta en esta clasificación morfológica. En su caso, explica que se trata de una ganadería familiar, que fue de sus padres y de sus abuelos, con la que en 1998 tuvo que tomar una decisión: “O tiraba para adelante o me dedicaba a otra cosa”. Hizo lo primero y apostó “por la calidad”. Para eso, explica que ellos van a “concursos, campeonatos de novillos” y que todo eso “ayuda a mejorar el ganado” porque facilita comparar lo tuyo con “lo que tienen otros”. “Eso ayuda a evolucionar”, sostiene este ganadero del Suroccidente de Asturias. Toño Patallo, un enamorado de la genética Toño Patallo tiene 62 años y lleva ya 38 dedicado a la explotación ganadera que tiene en la localidad de El Pito (Cudillero), en la que tiene 50 animales. En la lista de Conafe aparece el octavo, con una valoración media para sus vacas de 85,34 puntos. En total, se han valorado 29 ejemplares de los que tiene en su ganadería. Patallo, el tercero en la lista entre las explotaciones asturianas, cuenta que a él lo que más le gusta es “la genética”. Otra cosa es esta calificación, en la

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25 años de mejora genética bovina en Asturias

Ascol logra un 60,7% de incremento de rendimiento lechero por vaca en sus ganaderías en dos décadas | La genética del bovino de leche asturiano ya se vende desde Gijón a los cinco continentes, tras entrar en Egipto el pasado mes e incorporar a Corea del Sur y Japón a su mercado El Servicio Regional de Investigación y Desarrollo Agroalimentario (Serida) ha presentado esta mañana en la sede de Asturiana de Control Lechero en Cenero la monografía ‘Los programas de mejora genética bovina en Asturias: 25 años avanzando’, una obra de Carlos Olegario Hidalgo, Carolina Tamargo, Néstor Caamaño, Ángel Fernández y María José Merino en la que se repasa la labor conjunta del Serida, la Administración regional, la propia Ascol, la Asociación Española de Criadores de Ganado Vacuno Selecto de la Raza Asturiana de los Valles (ASEAVA) y la de Criadores de la Raza Asturiana de la Montaña (ASEAMO) en la selección de líneas genéticas de vacuno de leche y de carne, siempre en pro de la mejora de las razas y de la rentabilidad y la productividad de las ganaderías, como destacó el consejero de Medio Rural y Cohesión Territorial, Alejandro Calvo, durante el acto. La presentación concitó la presencia de representantes de todas estas asociaciones y de la directora del Serida, Mamen Oliván, así como ganaderos y profesionales del sector y el presidente de Caja Rural de Gijón, José Ramón Fiaño, acompañado por el secretario general de la Fundación Caja Rural de Gijón, Toño Migoya. No se entró en grandes profundidades científicas durante el acto, sino que se bajó al terreno que, en el fondo, más interesa a los profesionales del sector: la mejora de los animales tanto en productividad como en facilidad de manejo y longevidad. Así, el gerente de Ascol, Mauro Vega, explicó que a lo largo de las dos últimas décadas, «gracias al control del rendimiento, hemos pasado de una producción media de 7.646 kilos de leche por vaca y año a 12.289 kilos, lo que supone una mejora de 4.643 kilos por animal y año, un 60,7%». ¿Es un trabajo excepcional de mejora en menos de un cuarto de siglo, o es que se partía de una situación especialmente mala? La respuesta es mixta. La situación de partida no era buena. Explotaciones muy pequeñas, sin apenas labor de selección más allá de la que se podía afrontar en el entorno inmediato con los toros de explotaciones vecinas o en las ferias ganaderas, lo que daba como resultado mejoras casi aleatorias y muy lentas. Por ello, el trabajo de selección genética llevado a cabo por las asociaciones y el Serida en las últimas décadas es una piedra de toque innegable, al punto de que «en Asturias nos hemos situado en casi 3,5 lactancias por vaca, mientras en Galicia están casi una por debajo», anotó Mauro Vega, que también subrayó que lo que se busca con la selección continua de sementales es «triple, una mejora en la productividad por cada vaca, una mayor longevidad y también mejorar la manejabilidad del ganado», para lo cual por el programa de testaje de Ascol pasan «unos 25 sementales al año» y está ya en condiciones de «pelearnos con las grandes instalaciones de Canadá y Estados Unidos» sin desmerecer y, de hecho, «con varios de nuestros toros situados en el primer puesto mundial de sus respectivas razas». Mercado en Egipto, Corea y Japón Esto ha permitido que la comercialización de la genética de Ascol se haya internacionalizado. El 60% de las dosis de inseminación seleccionadas se siguen vendiendo en el mercado asturiano, pero «ya estamos en todos los continentes, después de que hace dos semanas, en una feria de Turquía, hayamos abierto mercado en Egipto, con lo que entramos en África, único continente que nos faltaba. También en Turquía hemos llegado a acuerdos para estar próximamente vendiendo en las repúblicas exsoviéticas de Kazajstán y Uzbequistán, así como en Corea del Sur y Japón. Ayer mismo se firmó, por otra parte, un contrato de distribución de semen de Holstein de Ascol en Suiza y Liechtenstein. Para ello, y desde la fundación en 1986 de Ascol, se han hecho «22 millones de controles de rendimiento (393.598 en 2021), 1,4 millones de informes (31.724 el último año) y se han recogido 135 millones de datos (3,75 millones en 2021)», indicó Mauro Vega. Más aún, desde el centro de selección genética se han sacado al mercado, según reseñó Carlos Olegario Hidalgo, «nueve millones de dosis de frisón y cuatro millones de asturiana de los valles, y se han puesto a sementales a la cabeza mundial de la raza, como, entre otros, Picard, Valdés o Emilio», animales a los que hoy siguen en el centro algunos tan imponentes como Dani P, Haniko o Enzo, un magnífico ejemplar que se presentó a todos los visitantes ayer, y que suma unas 1.000 libras de leche, además de tener una descendencia de vacas lecheras con unas ubres especialmente bien conformadas, al punto de que se le reclama como línea genética en Canadá. Impresiona la conformación de sus patas y su gran tamaño. De él destacó Juan Carlos Conde, responsable de selección de toros de Ascol, que «a sus cuatro años y medio es muy usado entre los ganaderos y va a tener muchos hijos. Ya empieza a haber hijas de sus hijas, y en Canadá es masivamente usado. Precisamente ayer una primeriza suya ha logrado una calificación de 88 puntos, que es la máxima posible». Carolina Tamargo mostró, por otra parte, el proceso de recogida y selección del semen de los padres con los que se trabaja en el centro de Ascol. Para el ejemplo se tomó el caso real de una recogida seminal efectuada esa misma mañana con el Holstein ‘Enzo’, de «14 mililitros, que se sale de las tablas, porque lo habitual ronda los cinco a ocho mililitros. Además, tiene un nivel de motilidad de los espermatozoides de 5 (el máximo) y 1.500 millones de espermatozoides por mililitro, lo que nos permitirá sacar 873 dosis»

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